Atletismo

Antonio Corgos, el profesor de gimnasia que necesitaba volver al atletismo – ABC.es


Es un mito del atletismo. Fue finalista olímpico de salto de longitud en tres ocasiones (Moscú’80, Los Angeles’84 y Seúl’88) y sus 8,23 metros aguantaron en el libro de récords hasta la aparición de otro mito, Yago Lamela. Antonio Corgos (Barcelona, 63 años) continúa vinculado, cuatro décadas después, al que ha sido el deporte de su vida. Como entrenador del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, el exsaltador transmite su propia experiencia a diario, a pie de pista.

«Mi última competición la recuerdo muy bien. Tenía ya 34 años y estaba luchando por ganarme la selección para los Mundiales indoor de Barcelona. Salté en el Palacio de Deportes de Madrid y apenas pasé de 7,40, un resultado flojo. Entonces, en el vuelo de regreso a Barcelona, me senté en la sala de embarque y tomé la decisión. ‘Se acabó’, me dije. ‘Ya está’».

¿Qué sucede cuando un atleta se retira de golpe? ¿Qué hace a continuación? «Yo ya llevaba dos años con una cierta desconexión. Para mí, no ir a los Juegos de Barcelona fue un golpe duro. En esos años acabé la carrera de INEF, que había compaginado con mis entrenamientos y ya había estado un año trabajando por las mañanas en un centro de rehabilitación de toxicómanos, encargándome de su actividad física».

«Yo ya tenía hablado con el director del CAR, Prat, que cuando me retirara iría a pedirle trabajo. Y lo hice. Fui al día siguiente de dejarlo. ‘Cuando salga algo, ya te avisaré’, me respondió. Era muy complicado encontrar un puesto de entrenador porque no había plazas libres». El saltador barcelonés se dio un plazo de cinco años para encontrar un trabajo de técnico deportivo. Hizo de todo. «Fui dando trompicones. Hice de preparador físico de tenis de mesa, de vela, esgrima, pasé por todos los deportes».

Entonces sucedió una fatalidad. El fallecimiento en accidente de tráfico de Roberto Cabrejas, plusmarquista nacional de salto de altura, amigo y entrenador de Corgos. La fatalidad, el capricho del destino, tuvo como consecuencia que terminara sustituyéndolo como entrenador en Sant Cugat. «Fue una gran desgracia. Me ofrecieron el puesto de Roberto a continuación y mi periplo como entrenador comenzó de esta manera».

«Fui dando trompicones. Hice de preparador físico de tenis de mesa, de vela, esgrima, pasé por todos los deportes»

Toni Corgos es uno de esos licenciados de INEF que no se vio demasiado atraído por la idea de ser profesor de Educación Física. «La realidad es que yo siempre había querido ser entrenador de atletismo. Siempre me habían interesado mucho los aspectos técnicos, no pasaba de puntillas, cuando era atleta, estudiaba, profundizaba en todo aquello. Y ser entrenador te permite trabajar con objetivos. Eso es lo que me gusta».

Actualmente, Toni pasa la vida en el CAR, rodeado de atletas, mañana y tarde. «Quizá lo que más satisfacción me da es sacar chavales jóvenes, verlos crecer, quizá eso me proporciona más felicidad que tener un campeón olímpico». Trabaja también en la Federación Catalana y en el club de atletismo de Sant Cugat.

¿Qué consejos tiene para los atletas jóvenes, con vistas a su vida postdeportiva? «Les diría que siempre tengan preparado algo, que no se esperen al final de su carrera deportiva. Es fundamental ir teniendo algo a lo que agarrarte porque si no, te encuentras, de repente, sin nada. Es fundamental que vaya estudiando algún tipo de carrera o formación». El golf también le ayudó mucho a Corgos. «Sí, porque en cuanto terminas, echas mucho de menos la competición y el ego se resiente, pierdes el protagonismo. Y notas envidias, también. Y entonces, ese gusanillo lo saqué a pasear en el golf, que siempre me gustó».



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Miguel Romero

Sumergido en el río de palabras y pasión, soy Miguel Romero, un Virtuoso de la Escritura Digital que transforma letras en melodías de conocimiento. Mi paso por la Universidad Pablo de Olavide sintonizó mi pluma con la sinfonía del aprendizaje. Como un maestro de las letras, mis escritos se deslizan desde las pistas atléticas hasta los encordados de los deportes de combate, desde las aulas de educación hasta los ecosistemas del medio ambiente y desde los senderos del turismo hasta las maravillas del viaje. Cada palabra es una nota que resuena con autenticidad, tejida con el hilo de la transparencia. Únete a mí en este viaje donde las páginas se convierten en escenarios de emoción, donde la velocidad de los deportes se fusiona con la pasión de la lucha, donde el saber florece en el entorno educativo y donde la naturaleza nos llama a explorar, empaparnos y preservar.

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