Medio ambiente

Deben establecerse “zonas protegidas” para rescatar Puerto Marqués: Ecología de la UAG – El Sur periódico de Guerrero


 

 

Se han reducido en esa bahía especies como los ostiones y los caracoles, asevera el director de la Facultad, Sergio García Ibáñez

 

 

 

Acapulco, Guerrero, 16 de junio de 2023. El director de la Facultad de Ecología Marina de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), Sergio García Ibáñez, dijo que por la vulnerabilidad que tiene la bahía de Puerto Marqués debería de considerarse establecer “zonas protegidas” frente a las presiones de las construcciones sobre el ecosistema.

Los desarrollos inmobiliarios tienen estudios de impacto ambiental con muchos indicadores de sus efectos y las medidas de mitigación, pero ni estas empresas ni las dependencias gubernamentales los llevan a cabo, señaló el doctor en Ciencias Biológicas.

Consultado vía telefónica para conocer su opinión respecto a la información publicada esta semana en El Sur sobre el desastre ecológico en Puerto Marqués, García Ibáñez indicó que toda actividad humana tiene consecuencias en los sistemas naturales y en el caso particular de esta zona de Acapulco, pues existe una erosión antropogénica. En un principio, el efecto en un sistema no es “tan grande, pero ya al paso de los años, con el incremento de los desarrollos habitacionales, pues por supuesto que tiene un impacto mayor. Eso en cualquier lugar del planeta va a ocurrir”.

Entonces se realizan estudios de impacto ambiental sobre las construcciones y sus efectos, y las medidas de mitigación, y en algunos casos de remediación. Lo que creo que sí falta es pues realmente llevarlo a cabo. Para el caso de las construcciones, yo creo que algunos actores no han considerado o no han llevado bien las reglas como tiene que ser. Y esto tiene que ver mucho con: una, las cuestiones de las dependencias que están a cargo; dos, en los que están en los desarrollos inmobiliarios de la sociedad en general”.

Detalló que un estudio de impacto ambiental contiene muchos indicadores, si son de sistemas costeros, algunas de las variables consisten en “las tasas de erosión, cómo están los distintos puntos respecto al nivel del mar, las pendientes que presentan; el oleaje inclusive, cómo es el oleaje porque cambia dependiendo de las características relativas a la geología, a la geomorfología y oceanografía, pues una playa se presenta de manera diferente”.

Agregó que esto se mide en un índice de vulnerabilidad costera, que en el caso de Puerto Marqués sería una vulnerabilidad media por su posición. “Lo que se llama la refracción del oleaje, cómo entra la energía que lleva el mar, pues es casi directo, tiene una afectación mayor”, expuso.

La vulnerabilidad de Puerto Marqués también se ve afectada por el “aumento en los sistemas ciclónicos, en la fuerza de los huracanes. Y como cereza en el pastel, pues básicamente lo que fue en su momento la Marina (Majahua), lo que son las construcciones, pues sí ejerce mucha presión sobre el sistema. Entonces ya quedaría tanto de la sociedad, como de las dependencias, como de los usuarios, en decir, bueno, hay zonas donde sí tenemos que respetar, que aunque son muy bonitas para eso, no debemos. Sería una cuestión de dejar zonas protegidas”.

García Ibáñez comentó que hace algunos años trabajó en un estudio en la zona costera, frente al desarrollo Banyan Tree, donde “los fondos marinos pues son sustratos rocosos, son zonas de acumulación rocosa, producto también del deslave y erosión de esas laderas”. Agregó que en el caso de los invertebrados equinodermos, es decir, los erizos de mar, no se notó alguna afectación. “Sin embargo, pues sí sabe por las cuestiones que han compartido los pescadores, los socios de cooperativas pesqueras, que más que nada en la rutina, en la pesca que hacen año con año, pues van viendo cómo algunas poblaciones sí van decreciendo por un efecto que no necesariamente es la pesca”.

García Ibáñez, con 18 años de experiencia como profesor-investigador, consideró que “la educación ambiental debería de estar incluida en todos los niveles educativos “para contrarrestar los problemas ambientales que se tienen. La inclusión de personal de ecólogos marinos, ecólogas, ciencias ambientales, en las distintas escuelas es primordial”.

 

Existe una disminución de especies en la zona costera de Guerrero, advierte

El director de la Facultad de Ecología Marina comentó que la escuela que dirige desde hace 5 años cuenta con laboratorios y diversas líneas de investigación, una en particular analiza a los moluscos que son de consumo humano. Llevan más de una década en este estudio, cuyos resultados evidencian “que algunas especies han disminuido tanto en sus poblaciones que otras especies han tenido que ser utilizadas, incluso algunas de sabor más fuerte, pero que las van integrando. En ese sentido sí marca un problema ambiental, pero también de este lado correlacionado de manera positiva con el incremento de las personas y por supuesto de esa demanda de alimentos”.

Precisó que las poblaciones de los moluscos bivalvos, que son diversas especies de ostiones, se han reducido. También han sido afectados los gasterópodos, es decir, los caracoles, y en particular, la familia llamada muricide, que popularmente se le conoce como el caracol chino, que es vendido como recuerdos. También se come su carne, “así que las poblaciones sí han disminuido y no estamos hablando no solamente a nivel de Acapulco, sino también en la región Costa Chica y Costa Grande”.

En contraste, expuso el también especialista en poblaciones de los sistemas rocosos intermareales, ha aumentado el consumo de otras especies de zonas rocosas que antes no se tocaban “porque el sabor no es tan agradable”, pero en los platillos preparados y combinados con otros animales se vuelven un “atractivo al paladar”.

Se le mencionó que esta información era acorde con la denuncia de los pescadores de Puerto Marqués de la disminución de las poblaciones de ciertas especies y que esto también ocasionaba que los buzos cuestionaran algunas de las vedas impuestas a nivel federal.

–¿Cómo conciliar el tema de las vedas que tienen un sentido de preservación de las especies y al mismo tiempo el desarrollo económico de las personas que se dedican a la pesca?

–Hay igualmente dos situaciones complementarias o contrapuestas, como se quiera ver. Una, efectivamente las vedas, a partir de lo que es la carta nacional pesquera que es la que aborda aquellas especies que se consumen, que de alguna manera se hace uso de ellas. Pues se supone que hay estudios que indican periodos en un año para que no se toquen ni se permita que exista ese proceso de reproducción y repoblación de las especies.

Sin embargo, agregó, “se ha observado que muchos de los estudios de la misma carta nacional pesquera atienden o se generalizan cuando son estudios un tanto más locales. Por ejemplo, ciertas técnicas que se han observado, tanto en tortuga marina y en particular en las vedas de los bivalvos, corresponden a ciertas áreas con condiciones ambientales” específicas.

En el océano Pacífico hay distintas temperaturas y como esto “es uno de los factores fundamentales para detonar los procesos reproductivos, entonces eso modifica y puede ser que, en una zona, cuando a nivel federal hay una veda, en la zona realmente no esté realmente ocurriendo ese proceso”.

El director de Ecología Marina de la UAGro recomendó que el gobierno y la academia deben de realizar de manera conjunta “estudios en cada región y poder establecer cuáles son los periodos reproductivos de la especie, dónde están bien delimitados, sí podrían generalizarse y dónde no es posible, para que esto permita un mejor cuidado de las especies, un mejor aprovechamiento de las personas que hacen uso del recurso, y bueno, fundamentalmente que esto impacte en el cuidado de los recursos naturales”.

 

 

 

 

Texto: Ramón Gracida Gómez / Foto: Archivo





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Miguel Romero

Sumergido en el río de palabras y pasión, soy Miguel Romero, un Virtuoso de la Escritura Digital que transforma letras en melodías de conocimiento. Mi paso por la Universidad Pablo de Olavide sintonizó mi pluma con la sinfonía del aprendizaje. Como un maestro de las letras, mis escritos se deslizan desde las pistas atléticas hasta los encordados de los deportes de combate, desde las aulas de educación hasta los ecosistemas del medio ambiente y desde los senderos del turismo hasta las maravillas del viaje. Cada palabra es una nota que resuena con autenticidad, tejida con el hilo de la transparencia. Únete a mí en este viaje donde las páginas se convierten en escenarios de emoción, donde la velocidad de los deportes se fusiona con la pasión de la lucha, donde el saber florece en el entorno educativo y donde la naturaleza nos llama a explorar, empaparnos y preservar.

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