Atletismo

BALANCE: España completa en Budapest el mejor Mundial de atletismo de su historia – Runner’s World



El atletismo español no olvidará jamás el Mundial de Budapest 2023, la ciudad en la que hizo cima tras 40 años de historia del campeonato con la mejor actuación de siempre: cinco medallas y cuatro de oro que superan las cinco (1-3-1) de Atenas 1997 y que no se lograban desde París 2003 (0-3-2). El resultado supone el tercer lugar de un medallero cada vez más expandido tras Estados Unidos y una extraordinaria Canadá y el séptimo puesto en la clasificación de puntos, más justa, como segunda potencia europea tras Gran Bretaña con 55 puntos, aunque en Edmonton 2001 el nivel medio fue mayor con 71 y la sexta plaza.

“Claro que no somos la tercera potencia del mundo”, reconoce el seleccionador Pepe Peiró, que habla de una actuación de altísimo nivel en competitividad, concepto en el que abundó el presidente Raúl Chapado. “La gran mayoría del equipo ha competido en sus posibilidades. No somos los primeros en el medallero ni en la tabla de puntos pero seguramente estaremos muy cerca del primer puesto en el nivel de competitividad comparando el nivel que tiene cada atleta“, afirmó.

Las perspectivas eran halagüeñas para superar los dos bronces de Eugene: María Pérez llegaba líder mundial del año en las dos distancias de la marcha, Mohamed Katir era segundo en los 1.500m y Álvaro Martín aparecía tercero en los 35km. El ranking no se equivocó con los nombres, aunque ni en los sueños más húmedos se podía pensar en la bacanal de la Plaza de los Héroes.

ANDREJ ISAKOVIC//Getty Images

Cuatro oros de cuatro posibles para María y Álvaro, lo que nunca había conseguido ningún país. La perfección de dos atletas en el momento más dulce de su carrera a sus 27 y 29 años, que aprendieron de sinsabores pasados, dos 4º puestos olímpicos, las descalificaciones de la granadina en 2022, con cambio de técnica incluido, y atacaron decididos para ganar con tanta claridad que parecieron no tener rivales a su altura. Nada más lejos de la realidad. Pérez emuló a la peruana Kimberly Williams, ganadora de los dos oros del año pasado, y por el camino tuvo que doblegarla. Martín venció a Toshikazu Yamanishi, vencedor de los últimos dos títulos en 20km, o a Massimo Stano, campeón olímpico en la distancia larga y mundial en la corta.

Las víctimas de los españoles no se encontraron fuertes en el calor húmedo de Budapest, el mejor aviso para los dos de que París 2024 no será un camino de rosas en el cambiante mundo de la marcha, donde ya no se avistan rusos o asiáticos invencibles y cada campeonato es una historia por escribir. La de Orce y el de Llerena tendrán que soportar ahora la presión del favoritismo olímpico en los 20km y, por ende, en el nuevo relevo mixto, donde a España se le cuenta entre los claros candidatos a todo, y repetir la fórmula del éxito de dos sabios de la especialidad, José Antonio Carrillo y Jacinto Garzón, que incluye una técnica depurada y muchos días en altitud.

Los dos demostraron una gran capacidad de recuperación entre las dos pruebas, y una ambición que les llevó a contener la euforia por el primer oro para atacar el segundo. No había marchadores más en forma que ellos en Hungría y, voraces, no dejaron escapar la oportunidad de unirse a Abel Antón como únicos dobles campeones mundiales, y únicos que repiten en el mismo campeonato, algo solo a la altura de los Noah Lyles, Faith Kipyegon, Sha’Carri Richardson o Femke Bol. La única pega es que en la próxima gala del atletismo nacional, posiblemente a principios del próximo año, la emoción por conocer quiénes son los mejores atletas del 2023 será nula.

España, que abrió el medallero del Mundial y no abandonó el top-3 hasta el final, le puso la guinda en la última jornada con la medalla de plata de Mohamed Katir en los 5.000 metros, la primera de la historia de un español en una prueba que se pensaba imposible con los africanos pero que dominaron dos europeos. El muleño agitó una carrera lenta, perfecta para su velocidad de millero, con un cambio de ritmo al toque de campana que desgastó al trío etíope, sorprendentemente fuera del podio, y solo una última vuelta del ogro Jakob Ingebrigtsen en 53,45s consiguió doblegarle.

mohamed katir

Sam Mellish//Getty Images

Si la repetición del título del año pasado supuso, de nuevo, un respiro para el noruego tras su derrota en los 1.500m ante Josh Kerr, más lo fue para Katir, eliminado en las semifinales en una carrera en la que debería haber marcado el paso pero de la que sacó la rabia necesaria para motivarse para la segunda parte del campeonato. Aquella recta de hundimiento de Mohamed Katir y Adel Mechaal supuso el momento más duro de España en Budapest, pero si el catalán podía presumir de haber alcanzado una plata en el Europeo de pista cubierta de marzo en Estambul, siempre tras Ingebrigtsen, Katir hipotecó toda la temporada a lo que ocurriera en Budapest, y por eso necesitaba sumar otra medalla mundial.

Cinco puestos más de finalista para España

La misma estrategia del murciano la siguió Mario García Romo, bien afinado en su preparación, maestro de la táctica de las primeras rondas, aunque quizá demasiado retrasado cuando se cortaba el bacalao en la final de los 1.500 metros, en la que terminó 6º, dos posiciones más retrasado que en Eugene. En su discurso, siempre bien elaborado, la misma ambición por ganar. Tiene las piernas y la cabeza.

Las medallas mundiales acabarán llegando para el salmantino en una prueba siempre difícil, como le ocurre a Adrián Ben en los 800 metros, otro prodigio de la gestión de rondas y ritmos, que tras campeonar en invierno en Estambul, se quedó a las puertas del podio, un resultado aún más meritorio que el de marzo, en una final que necesitaba más rápida. El tardío ataque de Marco Arop quizá rompió sus esquemas, que pasaban por recoger cadáveres desde la última posición. Cuando atacó encontró un muro, y en esquivarle se le fueron las opciones, pero de nuevo, no hubo nadie más rápido en la última recta. Su progresión, 6º en Doha, 5º en Tokio y 4º en Budapest solo puede invitar al optimismo.

adrian ben

Martin Rickett – PA Images//Getty Images

Otro de los hitos es España en Hungría llegó en la longitud femenina, en cuya final se colaron por primera vez dos españolas de la factoría de campeones de los saltos de Iván Pedroso, Fátima Diame, de 26 años, que por fin rindió en un gran campeonato al nivel que muestra en los mítines, igualó su marca personal y se quedó a seis centímetros de las medallas, 6ª, y Tessy Ebosele, de 21, un talento para años que se tomó con total naturalidad terminar la 8ª del mundo.

Las dos empezaron la final como un cañón y aseguraron la mejora, aunque luego no pudieron concentrarse en sacar un salto mejor, y quizá ahí esté la posibilidad de mejora. Los siete metros que les dieron erróneamente y luego les quitaron en el Campeonato de España Torrent no son una quimera para ninguna.

tessy ebosele

Patrick Smith//Getty Images

La décima finalista de España en Budapest también llegó en la marcha, y resultó una gran sorpresa opacada por el brillo del oro de María. Escalando como una hormiguita, Cristina Montesinos, de 29 años, otra menor de 30 como todos los españoles en puestos de honor, terminó 5ª en los 35 kilómetros marcha, aunque, como todos los marchadores, el próximo año tendrá que reconvertirse en marchadora de 20km e intentar bajar de la hora y media para hacerse un hueco en los Juegos.

Otros dos atletas estuvieron a punto de alcanzar esa posición de privilegio. Quique Llopis igualó su marca personal de 13,30s y se quedó a solo cinco centésimas de la final de 110m. vallas y a Dani Arce le faltaron fuerzas y tres segundos para cumplir su plan de asaltar el top-8 en la carrera por las medallas de los 3.000 metros obstáculos.

De quedarse con la miel en los labios, aunque no 9ª, sino 13ª, aprendió bastante María Vicente, suplente tanto en la final de longitud, por dos centímetros, como en la de triple salto, empatada con las dos estadounidenses que la precedieron y condenada por el segundo salto. En la velocidad, Jael Bestué alcanzó las semifinales tanto de 100 como de 200m, dos territorios poco habituales del atletismo patrio, y aunque no se puede afirmar que estuviera cerca de triunfar en esa ronda sí se aproximó a sus marcas.

Las malas noticias de Budapest

Pero no todo fueron buenas noticias en Budapest. Hasta la marcha, en la mejor actuación de su historia, tuvo sus lunares. Diego García Carrera, Raquel González y Marc Tur, todos medallistas europeos o finalistas a nivel mundial, todos del grupo madrileño de José Antonio Quintana, reconocieron haber rendido por debajo de lo que esperaban y tuvieron que conjugar la alegría por sus compañeros con su propio amargor, como le ocurrió a Miguel Ángel López, campeón europeo de los 35km y otra vez lejos de la pelea mundial tras un inicio de temporada con problemas físicos que retrasaron su preparación.

España esperaba más también de Thierry Ndikumwenayo, torpe en la última vuelta de los 5.000m, final en la que debería haber entrado sin problemas, Lorea Ibarzabal, tan lejos de su año y arrasada en la primera ronda de los 800 metros como Daniela García y Lorena Martín, más luchadoras, Jaime Guerra, que firmó la peor tarde del año en la longitud, o Irene Sánchez-Escribano, escasa de fuerzas en la fase definitiva de los obstáculos. El mediofondo femenino, que llenó el equipo en 800, 1.500 y obstáculos, motivo de orgullo, solo consiguió ver a Marta Pérez y Esther Guerrero en unas semifinales vertiginosas que llevaron a la catalana a hacer marca y no facilitaron que la soriana repitiera final.

lorea ibarzabal

Stephen Pond//Getty Images

La actuación de Diame y Ebosele salvó a los concursos, uno de los talones de Aquiles del equipo. Solo 5 de 24 posibles españoles logró acceso a Budapest en saltos. Solo 2 de 24 se ganó su plaza (con los exigentes criterios de la RFEA) en lanzamientos. Es cierto que solo entran 32 por concurso, menos que en muchas carreras, pero el balance parece bastante pobre. En las pruebas de artefactos, además, tanto Yasiel Sotero como Laura Redondo parecieron llegar muy pasados de forma y sus lanzamientos se quedaron muy cortos respecto a su tope de la primavera. La dura pelea por clasificar les agotó cuando llegó el momento definitivo.

Pese al gran trabajo de concentraciones que hay detrás, tampoco los relevos se lucieron. La mala suerte afectó al 4x100m femenino con los problemas de Maribel Pérez, que volvió a resentirse en Budapest, y al 4×400 metros masculino, que probablemente debió ser reclasificado para la final tras la obstrucción india, aunque el rendimiento de los cuatrocentistas este verano dejaba dudas sobre sus posibilidades de clasificación. El 4x400m femenino simplemente lo hizo mal. El mixto ni se intentó llevar y el 4×100 masculino intentó la clasificación una y otra vez sin éxito.

day 8 world athletics championships budapest 2023

Shaun Botterill//Getty Images

El plan federativo tiene una hoja de ruta clara, meter los cinco en París 2024, algo que pasa por los Mundiales de Relevos de Nassau el 4 y 5 de mayo, donde hay que estar entre los 14 mejores en cada prueba, lo que hipotecará las planificaciones individuales y la pista cubierta de todos los velocistas, que saben que tienen aquí su gran puerta a pisar alguna vez los Juegos Olímpicos.

Las malas actuaciones no empañan el brillo del medallero, aunque se base en una disciplina marginada por World Athletics, cuatro oros cuyas imágenes no llegarían a muchos países al no incluirse un resumen televisivo en las jornadas de tarde. Los anglosajones no triunfan, y la desprecian. La prensa estadounidense o británica la olvida en sus pronósticos y coberturas y los dirigentes la arrinconan a conciencia. Sebastian Coe no apareció ninguno de los tres días en la Plaza de los Héroes, y el sábado estaba el primero agarrando la cinta de la meta a la ganadora del maratón.

Cuando se le inquirió por el futuro de la marcha, en la rueda de prensa previa, despachó la cuestión con un ‘pregúntale al COI’. En el palco solo se sentaron los dirigentes de los territorios en los que importa, españoles, italianos, japoneses, colombianos o brasileños, lo que muestra que Raúl Chapado desde su nueva vicepresidencia, no tendrá misión más importante y difícil en los próximos meses que defenderla dentro y fuera, ante World Athletics y ante el COI en la elaboración del programa olímpico de Los Ángeles 2028, que se define este otoño.

De la marcha dependerá en gran parte la cosecha de París, aunque allí no existan los 35km, y aunque las cuatro medallas solo puedan traducirse, en una situación ideal, en tres. Será el momento de recuperar a los ausentes, campeones de Europa como Mariano García, medallistas olímpicas como Ana Peleteiro, mundiales como Asier Martínez o finalistas como Laura García-Caro, además de la joya escondida, Jordan Díaz, que si recupera los problemas físicos y se concentra en su talento apuntará muy alto en su debut con España en el triple salto. Las opciones se multiplican. El talento existe. Solo queda que el físico respete.

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Headshot of Ismael Pérez

Ismael Pérez es periodista experto en atletismo y deporte olímpico. Se enganchó en los Juegos Olímpicos en Atenas 2004 y desde entonces es feliz siguiendo competiciones desde la tribuna de prensa, hablando con los deportistas, siguiéndolos en las redes sociales y contando historias, aunque también saliendo con la bicicleta o saltando en un concierto.

Estudió la Licenciatura de Periodismo en la Universidad de Valladolid y tiene un Máster en Periodismo y Comunicación Digital en la EAE Business School de Madrid. Ha vivido en Turín y Roma y ha cubierto actualidad de todo tipo en El Norte de Castilla, El Mundo de Castilla y León, Televisión Castilla y León, Rome Reports y trabajado la comunicación corporativa en Burson Cohn & Wolfe. También ha escrito sobre grandes campeonatos de atletismo en Somos Olímpicos, Vavel o Foroatletismo y ha intervenido en la IAAF Global Running Conference en Lanzhou (China).

Con una trayectoria de más de una década en el oficio, lleva desde 2019 vinculado a Runner’s World, Men’s Health y Women’s Health en Hearst Magazines y escribiendo sobre actualidad del atletismo de competición, carreras populares, triatlón, trail running, olimpismo aunque a veces también le ha tirado al ciclismo, la escalada, la vela, la natación, el tenis, el piragüismo, el judo, el snowboard…o cualquier cosa que tenga hueco en los Juegos Olímpicos (que no Olimpiadas). 



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Miguel Romero

Sumergido en el río de palabras y pasión, soy Miguel Romero, un Virtuoso de la Escritura Digital que transforma letras en melodías de conocimiento. Mi paso por la Universidad Pablo de Olavide sintonizó mi pluma con la sinfonía del aprendizaje. Como un maestro de las letras, mis escritos se deslizan desde las pistas atléticas hasta los encordados de los deportes de combate, desde las aulas de educación hasta los ecosistemas del medio ambiente y desde los senderos del turismo hasta las maravillas del viaje. Cada palabra es una nota que resuena con autenticidad, tejida con el hilo de la transparencia. Únete a mí en este viaje donde las páginas se convierten en escenarios de emoción, donde la velocidad de los deportes se fusiona con la pasión de la lucha, donde el saber florece en el entorno educativo y donde la naturaleza nos llama a explorar, empaparnos y preservar.

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