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El parkour está de moda – Hoy.es


Los saltos es la mayor afición de Atila Gil. A sus ocho años cualquier banco, piedra o muro le sirve como punto de partida para alzarse en el aire. Para hacerlo con seguridad y destreza hasta ahora pasaba horas mirando vídeos en Internet, donde Jason Pul, un profesional del Parkour, muestra como se ejecutan estos movimientos.

Desde el pasado 15 de enero no Atila no necesita de Internet para seguir aprendiendo este deporte, pues Daniel Mirón, graduado en Ciencias del Deporte y especializado en acrobacias ha puesto en marcha la primera escuela de Parkour de Badajoz.

«Cuando me enteré que iban a dar clases me motivé muchísimo. Quiero que mi hijo coja destreza para que realice los movimientos con la máxima seguridad», explica el padre de Atila, Juan Ángel Gil que también es aficionado a este deporte.

Precisamente la demanda de chavales como Atila fue lo que motivó a Daniel Mirón a enseñar esta disciplina a los jóvenes. «Hace varios años participo en Iberocio desde mi asociación ‘Badajoz el Arte del Movimiento’, tenemos una escuela de circo y decidimos organizar en Ifeba ejercicios de Parkour», explica el monitor. Fue aquí donde se dio cuenta de la expectación que este deporte generaba en los jóvenes.

«Muchos padres nos preguntaban dónde podrían seguir tomando clases, por eso decidimos poner en marcha una escuela», cuenta Mirón.

Durante cinco años Daniel y su hermano han trabajado para sacar adelante este proyecto, ambos son acróbatas y esto fue lo que les llevó a dedicarse al parkour. «Es un deporte que nace como un entrenamiento militar. Se desarrolla en el medio natural y se sirve de los elementos urbanos para desplazarse, por suerte se ha profesionalizado», relata.

Esta disciplina está reconocida como deporte y se encuentra dentro de la Federación de Gimnasia Artística, por lo que tiene unas normas que ahora los pacenses podrán conocer gracias a esta escuela.

«La seguridad es lo primero que vamos a enseñar a nuestros alumnos. Queremos que si a los niños les apetece saltar puedan hacerlo sin abrirse la cabeza», sentencia Daniel.

Para ello, ha acondicionado la nave donde también imparte clases de circo, en el polígono El Nevero. Una moqueta acolchada cubre el suelo con el fin de disminuir la dureza de los posibles golpes o caídas. Así como las estructuras que utilizan para ejecutar los saltos, que están construidas con un acero que resiste más de 500 kilos de peso.

La metodología de sus clases no está enfocada al entrenamiento en sí, sino a conocer esta disciplina. Un hecho que agradece el padre de Atila. «Las expectativas de mi hijo son crecer como acróbata de calle y hacer movimientos que creía imposibles. Es un deporte que a más dificultad mejor», explica Gil.

Respeto al entorno

Pese a que se trata de una modalidad federada, por lo que los chavales podrían competir. El objetivo inicial de las clases es crear una comunidad de seguidores. En su primera semana cuenta con cuatro alumnos, pero Mirón asegura que son muchos los que se han interesado por esta práctica. De ahí que en el futuro las clases, que ofrece martes y jueves, estén divididas en dos grupos de horarios. «El parkour trabaja todas las habilidades motrices. Fuerza, flexibilidad y a nivel psicológico hace que las personas sean disciplinadas y responsables con el entorno», sentencia el monitor.

El hecho de ser la primera escuela de este deporte que se crea en la ciudad hace que su prioridad en estos momentos no sea la competición. «Si buscamos hacer quedadas con los grupos que hay en otras ciudades, como Plasencia o Cáceres».

La primera clase de Atila junto a sus compañeros fue una toma de contacto. Lo primero que aprendieron fue a reconocer el espacio. «Es importante que reconozcan el material desde el que van a saltar y las distancia que existe entre los obstáculos», cuenta Mirón.

La rodada es de las acrobacias favoritas de los chavales y uno de los movimientos que aprenderán en los próximos meses.

Además, la escuela no solo se quedará en Badajoz, pues la intención de Daniel Mirón es enseñar Parkour en otras localidades de la provincia. «Lo bueno de esta deporte es que no necesitas material, te puedes servir de la ciudad, ya que de lo que se trata es de hacer un desplazamiento de un lugar a otro de la manera más efectiva posible, es decir en línea recta, aunque esto suponga saltar obstáculos».

Unos movimientos que Atila enseñará a su padre, que cree necesario fomentar este deporte en los colegios, donde siempre triunfan los clásicos de pelota y dejan atrás otro tipo de actividades que Gil considera muy beneficiosas para los jóvenes.



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Javier Ortiz

Navegando entre las corrientes de la información con pasión y destreza, soy Javier Ortiz, un Experto en Artículos Web que teje palabras con la intensidad de un golazo en el último minuto. Mi paso por la Universidad Antonio de Nebrija templó mi pluma con el calor del conocimiento. Como un cronista de la vida moderna, mis escritos surcan desde los campos de fútbol hasta los extremos del deporte, desde los engranajes de la economía hasta los laberintos de la política, y desde los misterios de la religión hasta las alturas de la espiritualidad. Cada palabra es un punto en la red, tejido con la fibra de la autenticidad. Únete a mí en este viaje donde las letras se convierten en senderos de emoción, donde el fútbol comparte espacio con la adrenalina, donde el motor económico se conecta con el engranaje político y donde la esencia humana encuentra su refugio en el vasto mar de la espiritualidad.

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