Política

Tabula rasa y pragmatismo – El Tribuno


Los partidos políticos son reconocidos por sus ideologías políticas, estas caracterizan y definen la acción y las alianzas políticas. Así, un socialista cree que sus logros políticos devienen de la lucha de clases, un nacionalista cree en que los intereses nacionales prevalecen sobre las políticas, un liberal cree en una sociedad atomista en la que la libertad del individuo es lo principal y un anarquista cree en la ausencia del estado en una sociedad sin clases.

Estas ideologías se basan en principios y valores que definen los objetivos y límites políticos de quien es elegido. La característica de cada una de ellas permite saber que haría – en líneas generales – con el poder un radical, un peronista, un liberal o un nacionalista e imaginar que políticas aplicaría para el sector industrial, agropecuario, minero o que política fiscal, monetaria, de salud pública, de cuidado del medio ambiente adoptaría. Así también, qué preponderancia tendría la cultura, la educación, el trabajo, el comercio exterior y la inserción en el mundo y cuáles serían sus límites, sobre el respeto a la dignidad de las personas, los derechos humanos y la promoción social.

Ahora bien, ser electo en elecciones democráticas implica legitimidad de origen, interpretado en ideologías que implican “fiducia” (confianza) entre el gobernante y los ciudadanos, este contrato fiduciario que –según las ideas liberales– es fungible, es decir, revocable por los electores y en el cual cada ciudadano puede conservar el depósito de confianza ratificando la política o retirar la confianza y el depósito político de esta transacción, en la que se cede poder en el representado para que ejecute las ideas originales por las cuales fue elegido.

En estos días, las opiniones y las ideas por las que fueron electos quienes gobernaran por los próximos cuatro años. Cambiaron del rechazo a la adhesión irrestricta sobre algunas ideas y personas. Por ejemplo, transformar “guerrilleros” en “demócratas” o adherir sin beneficio de inventario, a las ideas y experiencias de “los Messi de las finanzas” cuando hace pocos días eran sindicados como los “fracasados de la política económica macrista”.

Las repuestas, al motivo de estos cambios de opinión y políticas fueron: hacemos “tabula rasa”, término acuñado por John Locke en el SXVll, que indica dejar de lado la abstracción que permite complejizar ideas, adoptando un camino de acción basándose sólo en la experiencia. Que implica empezar de nuevo, aunque sea con ideas antagónicas a las iniciales.

A la “tabula rasa” se suma otra repuesta al motivo de los cambios: “seamos pragmáticos”, es decir, pragmatismo, que es una escuela de pensamiento fundada en el SXIX por James Pairce, definida como “una filosofía de la acción” que valora los resultados y no los procedimientos empleados. Por ejemplo, una teoría médica debe ser considerada verdadera o falsa sólo por su efectividad de curar, aunque se utilicen métodos no reconocidos por la tradición médica occidental como la acupuntura, la cronoterapia o las prácticas astrológicas.

Entonces, si bien estamos ante una dinámica de cambios que requiere explicar el motivo de estos; en lugar de explicaciones, se dice, que debido a la gravedad de la crisis heredada hay que apelar a la “tabula rasa” y al “pragmatismo” como métodos de decisión política. Esta situación, que no explica los cambios y contiene el desconocimiento gradual del contrato fiduciario, no ayuda a comprender el contexto político y trae a la memoria una reconocida frase de Fernando Henrique Cardoso, expresidente de Brasil, que dice “Gobernar es explicar”.

 



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Javier Ortiz

Navegando entre las corrientes de la información con pasión y destreza, soy Javier Ortiz, un Experto en Artículos Web que teje palabras con la intensidad de un golazo en el último minuto. Mi paso por la Universidad Antonio de Nebrija templó mi pluma con el calor del conocimiento. Como un cronista de la vida moderna, mis escritos surcan desde los campos de fútbol hasta los extremos del deporte, desde los engranajes de la economía hasta los laberintos de la política, y desde los misterios de la religión hasta las alturas de la espiritualidad. Cada palabra es un punto en la red, tejido con la fibra de la autenticidad. Únete a mí en este viaje donde las letras se convierten en senderos de emoción, donde el fútbol comparte espacio con la adrenalina, donde el motor económico se conecta con el engranaje político y donde la esencia humana encuentra su refugio en el vasto mar de la espiritualidad.

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