Turismo

Prohibidas las vacaciones en agosto – La Verdad


Son muchos los que trabajan todo el año pensando en las vacaciones de agosto. Pero no son pocos los que se tiran pensando todo el año en el trabajo de este mes, en el que para ellos es impensable pillarse un hotel con la familia o planear un viaje con los amigos. Profesionales de múltiples ramas de actividad que hacen el agosto en agosto mientras el españolito medio estira las piernas en hamacas y toallas, cogiendo fuerzas para septiembre. Y es precisamente a partir de septiembre cuando se suele coger sus vacaciones el personal ligado a la hostelería en las zonas de costa, y los trabajadores de los hoteles del entorno del Mar Menor, y los dependientes y encargados de esas heladerías que nos hacen más llevaderas estas semanas tórridas, y que tampoco sienten envidia cuando ven las playas abarrotadas por la televisión: «A todo te acostumbras, y hasta le pillas el gusto a ir a contracorriente», coinciden muchos de los protagonistas de este reportaje, que estos meses solo pueden mandar postales desde sus respectivas ‘oficinas’ junto a playas y palmeras.

Hay profesiones en las que está estipulado por contrato, de hecho, la imposibilidad de disfrutar de las vacaciones regladas durante la temporada alta para el turismo… y también para el peligro de incendios. Es el caso de los bomberos forestales, que no pueden cogerse esos días entre junio y septiembre, cuando se activa el dispositivo en la Comunidad por el alto riesgo de que se produzcan devastadores fuegos en las montañas. Por mucho que el verano esté siendo tranquilo, estos bomberos y el resto de encargados de la lucha contra incendios deben estar en alerta máxima, también para echar una mano en otras regiones si fuera necesario.

Los agentes de la Policía Local de Los Alcázares, entre otros municipios costeros que multiplican su población en verano, tampoco pueden irse alegremente de vacaciones con el aluvión de visitantes que recibe la localidad. Hay que agarrarse a los días de descanso reglamentarios tras las jornadas de trabajo para poder reponer el cuerpo y la mente y seguir rindiendo al máximo.

El personal que trabaja en los hoteles bajo el sello Costa Cálida tampoco es una excepción a esta regla. Aunque, gracias al cambio que imponen las nuevas generaciones y la mayor concienciación en aspectos como la conciliación familiar y laboral, ahora es posible ver que un camarero o un recepcionista puedan disfrutar de una semana de vacaciones en agosto. Eso sí, a finales del mes y cuando la cosa empieza a aflojar. Esto también es fruto de la «flexibilidad» de algunas empresas, porque, en sectores como la hostelería y el turismo, la máxima es que, «mientras todos disfrutan, a nosotros nos toca trabajar», deja claro José Catalá, director general del hotel Thalasia Costa de Murcia, en San Pedro del Pinatar.

En otros negocios del sector privado, los días de descanso entre julio y agosto solo sirven para seguir solucionando asuntos del trabajo. Es lo que pasa, por ejemplo, en una empresa familiar de alquiler de motos de agua y embarcaciones sin licencia en La Manga del Mar Menor. Aunque el trabajo duro de estos días, de sol a sol y doblando mucho el lomo en la playa, bien merece una buena recompensa en otoño. Toda la familia se va a pegar un homenaje en Marruecos a partir de noviembre, cuando muchos ni se acuerden ya de aquellas vacaciones de verano.

José Manuel Vera: «A mí me gusta cogerlas a partir de octubre; hay menos aglomeraciones»


José Manuel Vera.


Ros Caval / AGM


José Manuel Vera tiene 40 años y lleva casi la mitad de su vida defendiendo los bosques del fuego. «Fue un amor a primera vista y siempre ha sido un trabajo vocacional», asegura este bombero forestal, que vive muy cerca de la montaña, en la pedanía murciana de San José de la Vega. Vivir cerca de esas montañas a las que se dedica con pasión en su trabajo hace que, para este profesional, no sea ningún drama renunciar a las vacaciones de verano. Una condición ‘sine qua non’ para todos aquellos que se dedican a la lucha contra los incendios forestales, que tienen estipulado por convenio la imposibilidad de disfrutar de esas vacaciones mientras se mantiene activo el nivel de riesgo alto de incendios en la Región, entre junio y septiembre. «Cuando es más necesario nuestro trabajo».

José Manuel Vera está casado pero no tiene hijos, así que no tiene el problema con el que sí se ven obligados a lidiar cada año otros compañeros de profesión, que tienen que hacer verdadera ingeniería en los cuadrantes para juntar unos días de descanso y poder disfrutar de unos días con la familia en verano. Dar gusto a los pequeños de la casa, vamos. «A mí me gusta coger las vacaciones en octubre y en noviembre», explica. Cosa que también tiene sus ventajas, ya que son periodos en los que «no hay tantas aglomeraciones y los precios son más bajos». Y tampoco es que este bombero forestal eche de menos consumir su tiempo libre en las playas en estos días de canícula, ni mucho menos: «Al final te acostumbras a coger las vacaciones en otra época del año. Y más en esta región, con la costa muy cerca para poder ir en cualquier momento del año».

Con el verano más tranquilo de los últimos años en lo que a incendios forestales se refiere, este participante en el dispositivo que se desplazó a Canadá para luchar contra los incendios en aquel país en primavera recuerda que sus servicios pueden ser requeridos en otras comunidades limítrofes donde se produzca un siniestro. La mejor noticia será que José Manuel tenga el verano más tranquilo de su vida.

Propietaria de Heladerías Temperato

Rosa Perán: «Al principio cuesta acostumbrarse a ir al contrario que todo el mundo»


Rosa Perán.


Vicente Vicéns / AGM


Su trabajo en el sector de la banca permitía que Rosa Perán (Lorca, 1984) pudiera cogerse las vacaciones en verano, como todo hijo de vecino. Uno de esos viajes le llevó hace unos años a Roma. Y a sus heladerías. «Me enamoré de aquellos helados y me puse a investigar cómo podía hacerlos yo en Murcia». Cambió radicalmente el monótono papeleo bancario por el dulce más divertido y refrescante, se lió la manta a la cabeza y montó su propia heladería artesana, Temperato, que hoy tiene sedes en Totana, Lorca, Murcia y Puerto de Mazarrón. Eso, claro, supuso renunciar a aquellas vacaciones de verano que hasta entonces parecían sagradas. ¿Quién se imagina a un heladero veraneando en agosto?

«Al principio cuesta un poco acostumbrarse, porque vas al contrario que todo el mundo, porque toda tu gente hace planes para estos meses, y cuesta ir contracorriente. Lo llevaba regular», se sincera. Y eso que tres de sus cuatro locales abren todo el año, pero estos meses suponen la «temporada alta del negocio». De hecho, la cantidad de helado que se vende estos días en la tienda del Puerto de Mazarrón, por ejemplo, llega a multiplicarse hasta por cuatro, al compás del aumento de habitantes. «Tenemos poco tiempo para respirar».

Subcampeona de España con su helado de dulce de leche y chocolate, Rosa ya se ha «acostumbrado» a esta dinámica y ahora se agobia cuando baja a una playa llena de gente, como suele ser habitual en estas fechas. Ella no tiene hijos a los que atender en verano, pero sabe del «reto principal» que supone la conciliación para las trabajadoras, más aún en agosto. Con más de 70 tipos de helado en las vitrinas, incluso de paparajote, todo es mucho más llevadero.

Alquiler de motos de agua

Aarón Bond: «Los días de descanso me conformo con salir de la playa»


Aarón Bond da instrucciones a unos clientes.


Pablo Sánchez / AGM


Aarón Bond (Murcia, 1998) no recuerda la última vez que se cogió unas vacaciones en verano y ni siquiera se plantea un verano con vacaciones en el futuro. Tiene 25 años y con 18 ya estaba metido de lleno en el negocio del alquiler de motos de agua y embarcaciones sin licencia, que es el servicio principal que los veraneantes pueden encontrar en Bonds Jet, la empresa que Aaron y su familia gestionan en la playa de la Gola, en el kilómetro 3 de La Manga del Mar Menor. Pero es que su padre ya abrió camino a principios de siglo con «las bananas acuáticas y las motos de agua también», cuando Aarón no levantaba dos palmos del suelo. «Yo tenía cuatro años.

Y, desde entonces, todos los veranos los hemos pasado trabajando en la playa», resume. Una ‘oficina’ privilegiada, sí, aunque la playa, recuerda Aarón, «no es igual si estás trabajando que si estás descansando y disfrutando». Porque su labor aquí no es solazarse, sino «hacer que los demás se lo pasen lo mejor posible, ayudar a que tengan un día de playa inolvidable». Que no es poco.

Para Aarón, los días de descanso en verano consisten, paradójicamente, en «salir de la playa» y coger el remolque para llevar alguna moto a reparar. Eso sí, nunca en fin de semana, cuando pueden pasar por el establecimiento unos 150 clientes. Semejante volumen de trabajo no dura eternamente en este negocio y por eso los Bond, que comparten apellido con el agente del servicio secreto británico más famoso de la gran pantalla, también se irán de vacaciones. La familia tiene un viaje organizado a Marruecos en otoño. Y «probablemente también nos vayamos a Bali».

Director general del hotel Thalasia Costa de Murcia

José Catalá: «Nos toca trabajar cuando el mundo está disfrutando»


José Catalá.


Vicente Vicéns / AGM


De los 30 años que lleva José Catalá gestionando hoteles, casi una década la ha consumido al frente del hotel Thalasia. Y, cuando se le pregunta cómo lleva su hija Marta eso de no poder disfrutar las vacaciones de verano junto a su padre, responde con una anécdota: «Mi hija nació en un hotel -en San Sebastián- y las primeras personas a las que conoció fue a la plantilla de ese hotel», sonríe.

«Esta es una profesión extremadamente exigente sobre todo en estos meses, porque son los que dejan un porcentaje importante de los ingresos del año. Y a nosotros nos toca trabajar cuando todo el mundo está disfrutando». En el caso del Thalasia, y a pesar de que sus puertas están abiertas todo el año, estos meses de temporada alta (con récord histórico de ocupación este verano) suponen entre el 20% y el 25% de esa facturación.

Reconoce Catalá que «el tema de la conciliación es complicado en un negocio como este» pero al mismo tiempo admite que las cosas están cambiando con la incorporación de las nuevas generaciones y, al menos en este hotel, «hay cierta flexiblidad». De hecho, a partir de mañana hay algunos trabajadores del Thalasia que se van de vacaciones. Sí, en agosto. «Somos un poco alternativos dentro del sector», resume. Querer es poder.

Carmen Ortega: «A veces se lleva mal no poder ir con la familia o los amigos»


Carmen Ortega.


Ros Caval / AGM


Siempre le gustó el deporte a Carmen Ortega (Santomera, 2000), que hace solo tres años obtuvo el Grado Superior de Enseñanza y Animación Sociodeportiva. Y tres veranos lleva trabajando como socorrista en la piscina municipal de su pueblo. «Mis vacaciones empiezan a partir de septiembre». Lo tiene más que asumido. Pero eso no quita para que «a veces se lleve mal no poder ir de vacaciones con la familia o los amigos» cuando todos se van por estas fechas.

También rompe una lanza por las empresas que «se muestran flexibles para que podamos juntar unos días» y quitarse la espinita veraniega. Todo ello sin dejar de ser consciente de que «estos son los meses en los que hay que echar más horas. En invierno hay menos trabajo». Una que se ha leído la fábula de la hormiga y la cigarra.

Estos días, por ejemplo, Carmen también da clases de natación y ‘aquagym’ a niños y adultos. ¿Intervenciones en la piscina? «Nada grave». Ella vigila, hace cumplir las normas y lidia con los bañistas menos educados. «Lo peor de todo es el calor». Y no poder tirarte a la piscina cuando te dé la gana, claro. A cambio, la recompensa por seguir anclada a la silla -con la piscina vacía- viene en forma de nuevo título en Educación Infantil. A eso se le llama aprovechar el tiempo.

Jenifer García: «Me encanta trabajar en verano; el tiempo se te pasa rápido»

El teléfono de emergencias no para de sonar durante los meses de julio y agosto en la costa del Mar Menor, pero «suelen ser casos más leves que los avisos de invierno», explica la policía local de Los Alcázares Jenifer García. Patrulla las calles del municipio costero desde hace 15 años y le encanta trabajar en verano «porque el tiempo se te pasa rápido».

Durante muchos años ha sido la única mujer uniformada de la plantilla. Antes no querían patrullar con ella y ahora los compañeros se la ‘rifan’ en las salidas. «Me he hecho mi sitio y he abierto camino a las nuevas cinco agentes que han llegado», cuenta con orgullo. También reconoce que los cambios de turno le hacen «arrastrar sueño», pero se organiza bien con su marido -también policía pero en Alcantarilla-, para atender a sus dos hijas, de 4 y de 10 años.

A pesar del aluvión de veraneantes «ya no hay largas colas para entrar a las discotecas», pero sí abundan la alcoholemia y el consumo de droga entre los conductores. Le gusta tomarse su tiempo para «tranquilizar y persuadir a quien lleva un arma en la mano o ha cometido algún delito». Y prefiere ponerse en el lugar del ciudadano porque «es mejor que al final te lo agradezcan, aunque se vayan con la multa».



Source link

Miguel Romero

Sumergido en el río de palabras y pasión, soy Miguel Romero, un Virtuoso de la Escritura Digital que transforma letras en melodías de conocimiento. Mi paso por la Universidad Pablo de Olavide sintonizó mi pluma con la sinfonía del aprendizaje. Como un maestro de las letras, mis escritos se deslizan desde las pistas atléticas hasta los encordados de los deportes de combate, desde las aulas de educación hasta los ecosistemas del medio ambiente y desde los senderos del turismo hasta las maravillas del viaje. Cada palabra es una nota que resuena con autenticidad, tejida con el hilo de la transparencia. Únete a mí en este viaje donde las páginas se convierten en escenarios de emoción, donde la velocidad de los deportes se fusiona con la pasión de la lucha, donde el saber florece en el entorno educativo y donde la naturaleza nos llama a explorar, empaparnos y preservar.

Related Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Back to top button