Cultura

Una performance sonora en el Bellas Artes para descubrir el museo … – Clarín


Al principio es la ciudad, sus sonidos, sus voces, un pedazo de cielo, un horizonte interrumpido por su arquitectura diversa. Luego están los árboles, las flores en los canteros, el verde que la naturaleza brinda a los transeúntes en formato plaza. Las 30 personas que somos, guiadas por tres bailarines y dos dramaturgas, viviremos una experiencia performática y sonora titulada Un paisaje para mí.

La idea es conectarnos con obras del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), no ya desde la vivencia museográfica, sino desde una experiencia más sensorial: ¿qué nos provocan esas obras de arte? ¿Qué nos pasa al entrar al museo? ¿Qué emociones personales dispara el recorrido?

La obra fue escrita por Silvia Gómez Giusto y Aliana Alvarez Pacheco. Durante el recorrido de 40 minutos, con auriculares y a través de una app en el teléfono móvil, conectaremos con la naturaleza, la ciudad y el arte, a través de la bella voz de la actriz Pilar Gamboa. Por favor, guarden sus celulares en los bolsos o bolsillos para no tentar a los malvivientes.




La propuesta cuenta con el apoyo de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes Fotos Carlos Furman/ Gentileza

La propuesta cuenta con el apoyo de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes (AAMNBA), de Ensaya Museos, de Fundación Williams, de Paraíso Club de Artes Escénicas y Prodanza.

Comenzamos en la sede de la Asociación sobre la avenida Figueroa Alcorta, frente a la Facultad de Derecho de la UBA. Puntualmente el grupo arranca hacia el puente que cruza la avenida.

La melodiosa voz de Gamboa describe ese recorte de ciudad con sus sonidos urbanos. Y sigue: “Somos testigos de todo y al mismo tiempo de nada. Los sonidos de la ciudad pueden ser un lugar, las canciones que me gustan son un lugar, mis pensamientos son un lugar, el olor a cebolla quemada de la tortilla de mi abuela es un lugar. Un paisaje es un lugar para mí…”.

Los performers se acercan a las esculturas, las replican y juegan a fundirse con los jardines del exterior del Bellas Artes. Fotos Carlos Furman/ Gentileza


Los performers se acercan a las esculturas, las replican y juegan a fundirse con los jardines del exterior del Bellas Artes. Fotos Carlos Furman/ Gentileza

Mientras subimos el puente de la avenida hasta donde se curva la bajada, Pilar Gamboa se pregunta y nos pregunta: “¿Cuántas cosas guardan lugares de uno? ¿Qué cosas son un lugar para vos?”. Volvemos sobre nuestros pasos bajando el puente rumbo al Museo.

Llegamos hasta el extremo más alto y nos detenemos. En el camino los performers se acercan a las esculturas, las replican y juegan a fundirse con los jardines del exterior del Bellas Artes.

En la puerta del Museo

Al acercarnos a la puerta del Bellas Artes, Gamboa dice: “El Museo somos mi mamá y yo. Es tardes de domingo y es ella enseñándome los cuellos alargados de Modigliani, coronados de miradas fantasma, mientras los ojos enormes de Spilimbergo nos hipnotizan y podemos quedar atrapadas ahí”.

Silvia Gómez Giusto explica a Clarín Cultura la obra desde su génesis: “Es una experiencia sonora. Apenas la gente aprieta play en la aplicación de su teléfono se inicia un relato que viene de la dramaturgia; es como revisitar la audioguía de un museo pero de manera ficcional. La actriz que hace el monólogo va encontrando en los alrededores del museo parte de su historia pasada y situaciones más presentes, y así es como ella hoy visita el espacio”.

Tiene razón la directora cuando dice que como participante de la experiencia uno se siente como en una cámara subjetiva. “Es el pensamiento del personaje -que interpreta Pilar- el que dialoga con los visitantes, arroja preguntas al público como quien susurra y luego vuelve al Museo, que es una forma de regresar a una parte de su historia”.

La idea de ambas dramaturgas y directoras es aportar su experiencia en las artes escénicas a las artes plásticas y a la vivencia museística. Fotos Carlos Furman/ Gentileza


La idea de ambas dramaturgas y directoras es aportar su experiencia en las artes escénicas a las artes plásticas y a la vivencia museística. Fotos Carlos Furman/ Gentileza

La idea de ambas dramaturgas y directoras es aportar su experiencia en las artes escénicas a las artes plásticas y a la vivencia museística. “Ambas tenemos experiencias de visitar museos; hemos venido mucho al MNBA, pero dejamos claro nuestro respeto por las artes visuales, a las que no nos dedicamos, aunque sí a las artes escénicas. Quisimos trabajar esa empatía con la emocionalidad que cargan ciertas obras del museo”.

La intención, agrega Aliana Álvarez Pacheco, fue también abrir las puertas a mucha gente que no se siente convocada por las artes plásticas o para ingresar al museo por muchas razones. “De esta forma la gente puede descubrir un espacio detrás de estas obras”, subraya.

No solo entra en juego lo visual. En la recorrida lo sonoro tiene un rol importante. Dice Gómez Giusto: “Es energético tener un cuerpo vivo que quizá expresa algo de lo que contienen las obras, como lo que hacen los bailarines”. Y está la voz de Pilar Gamboa, pero también la estupenda música compuesta por Axel Krygier, especialmente para la obra, porque genera ambientes, tanto en el exterior como en el interior del museo.

El recorrido sonoro incluye solo obras de la planta baja del Bellas Artes. Fotos Carlos Furman/ Gentileza


El recorrido sonoro incluye solo obras de la planta baja del Bellas Artes. Fotos Carlos Furman/ Gentileza

Ambas directoras subrayan que tuvieron cuidado de no meterse conceptualmente con la colección del Bellas Artes “ni en lo técnico o bajar información sobre historia del arte. Vinimos a crear una ficción y las obras seleccionadas para esta performance sonora son una colección personal del personaje”, señalan a Clarín Cultura.

El recorrido sonoro incluye solo obras de la planta baja del Bellas Artes. Apenas se ingresa y se baja la escalera hacia la izquierda se encuentra la escultura Los primeros funerales, de Louis-Ernest Barrias (siglo XIX). La voz de Gamboa aporta: “Para mí hay muchos que andamos buscando algo que no sabemos qué es, pero acá nos hacemos espejo. Compartimos el silencio, se va el tiempo, se espesa. Algunos creerán que lo perdemos, pero quizás, quién te dice, entre las obras encontremos algo de la comprensión de este mundo o por lo menos de uno”.

El trayecto sigue hacia la Sala de Arte Barroco y, desde allí, el grupo avanza hacia Neptuno con tridente, escultura del siglo XVII, de la Colección Hirsch. En nuestros oídos, la voz de Gamboa reflexiona: “Caminamos por el Museo como si fuera un santuario, unidos por ese hilo invisible que es el silencio. Me pregunto si será porque en los dos lugares confluyen todos los tiempos. Una capa, sobre otra capa de tiempo, sobre otra, pero todo en un mismo espacio y de un modo sincrónico. Magia. O quizás también sea porque el espíritu entra en acción de un modo misterioso en estos lugares. Sí, vengo acá una y otra vez, solo por ese rato que siento el alma en las manos. Magia otra vez”.

Seguimos hacia la Sala Rodin. “En el puente siempre hay gente besándose. Acá los abrazos y los besos son de las piedras. ¿Está prohibido besarse en el museo o nos inventamos esa norma?”, se pregunta Gamboa en los oídos de todos los asistentes.

La visita continúa en el ala derecha del Museo y nos detenemos frente a la obra Mar borrascoso, de Gustav Courbet, una obra del realismo: “Este mar me captura cada vez que vengo. Me revuelca y nunca sé muy bien cómo voy a salir. Hoy toco el agua desde acá y me doy cuenta que no es un día para meterme. Hoy voy a dejarte en el paisaje”, dice la voz de Pilar.

Seguimos el derrotero hacia la Sala de Arte Precolombino, uno de los orgullos del Bellas Artes. “Todo lo que está en este lugar lo dieron las manos, manos de otros”, nos susurra la actriz a través del auricular y vemos las vajillas y utensilios que otras manos crearon en otro tiempo.

El recorrido finaliza en la Colección de arte argentino del siglo XIX. Allí, la música de Axel Krygier adquiere una bella dimensión para acompañar la salida de los visitantes, mientras Pilar Gamboa dice en nuestras cabezas: “Pensé que una manera de tender un camino posible, era pedirle a un músico que tradujera estas obras de arte argentino a su lenguaje. Viajar de la pintura a la música, sin escalas…”.

Ficha

Un paisaje para mí
Dónde: Museo de Bellas Artes, Libertador 1473.
Cuándo: viernes 25/8, viernes 1/9, a las 17 y 19; viernes 22/8, a las 17. 
Entrada: $2.500.

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Andres Castro

Sumergido en el abrazo apasionado de las palabras, soy Andrés Castro, un Autor Bloguero que teje historias que vibran con la esencia de la vida. Mi travesía en la Universidad Francisco de Vitoria moldeó mi pluma con una paleta de colores ecléctica. Como un cronista moderno, mis escritos surcan desde los campos deportivos hasta los motores rugientes del automovilismo, desde la vanguardia tecnológica hasta el latido constante del mundo de los negocios, y desde las raíces culturales hasta los horizontes de la creatividad. Cada palabra es un pincelazo de autenticidad, tejido con el hilo de la transparencia. Únete a mí en esta travesía donde las páginas se convierten en lienzos de emoción, donde el deporte comparte espacio con la velocidad, donde los engranajes de la tecnología se conectan con el fluir de los negocios y donde la cultura se despliega como una paleta de colores infinita.

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